Ha pasado 1 hora que el director se ha ido. Steve no dice nada. Decido salir al despacho del director para coger las tijeras. Cojo las tijeras y veo sangre. Tranquila Mery, solo es sangre...
Me mareo un poco y vuelvo a la habitación. Steve sigue sin decir nada, ve que tengo las tijeras, pero no pregunta nada.
Yo: ¿Por qué no dices nada, Steve?
Steve: Has matado a una persona.
Yo: Parece que no...
Steve: Pero casi lo matas. Quizás haya muerto cuando iba al hospital
Yo: Pues mejor.
Steve: ¿Lo dices en serio?
Yo: Era él o era yo. Fue defensa propia Steve.
Steve: Si vuelve...
Yo: Lo sé.
Steve: Podríamos hacer que tu ya te has ido de aquí y hacer que eres nueva.
Yo: ¿No crees que me reconocería?
Steve: Si te tintas el pelo y te pones gafas... tal vez no.
Yo: Pues a no ser que seas Doraemon para tener eso...
Steve: Las enfermeras seguro que tienen de eso.
Steve me coge de la mano y salimos de la habitación. Buscamos en la caja que había en la entrada. Había acuarelas.
Yo: ¿Eso servirá?
Steve: Te haré una trenza así será más facil "tintarte" el pelo.
Yo: ¿Y las gafas?
Steve busca en la caja y ve que hay unas gafas.
Steve: Aquí tiene sus gafas, señorita.
Yo: ¿Esa caja es Doraemon?
Steve: Ya me gustaría.
Yo: Bien, ya tenemos esto y lo otro ¿cómo lo hacemos?
Steve: Confía en mí.
Steve me dice que vaya a la habitación que ahora volvería. Al cabo de unos 15 minutos vuelve.
Steve: Bien, ahora te llamas Emma.
Yo: ¿No podría haber elegido el nombre yo?
Puede que esto funcione.
jueves, 29 de agosto de 2013
miércoles, 28 de agosto de 2013
28-8-13
Hoy no he ido a trabajar. Yequi ha ido por mí. He estado toda la mañana viendo anime. No tenía nada mejor que hacer.
Creo que estoy empeorando. 40 de fiebre... ojalá estuviera aquí... Me duermo en el sofá y al despertarme veo que estoy llorando. ¿Una pesadilla tal vez? Es la primera vez que me despierto llorando... Me preparo un café cuando suena la puerta. Es Lulú. ¿Qué hace aquí? Al parecer vino para darme las gracias por lo de anoche. Que día más aburrido. Me tumbo en el sofá y me pongo a pensar. Miro a Mio, a veces siento que Mio es como mi ángel de la guarda. Nunca se separa de mí. Le sonrío a Mio y me vuelvo a dormir. Veo que Lulú sigue ahí así que me despierto y cojo el pórtatil. ¿Por qué no se va?
Lulú: ¿Por qué no quieres decir tu nombre?
Yo: No es de vital importancia.
Lulú: ¿No te gustaría conocer a gente nueva?
Al escuchar eso sonrío con ironía.
Yo: No quiero conocer a nadie más.
Lulú: ¿Por qué?
Yo: Porque no quiero.
Lulú: Pero a lo mejor si conoces a un chico, podría ser tu alma gemela.
Yo: ¿Alma gemela? Yo ya...
Me callo. ¿Se puedes saber que estás diciendo? Cambia de tema Mery.
Lulú: ¿Tu ya...?
Me quedo callada pensando en que decir.
Yo: Yo ya no creo en esas cosas. Es una completa tontería.
Lulú: Ah...
Bien Mery, bien hecho.
Lulú: Seguro que muchos te han pedido salir.
Oh sí... ¿cuántos han sido? Ah sí. NINGUNO.
Yo: Te equivocas. Anda, te acompaño a casa. Que quiero dormir.
La acompaño hasta su casa y al volver a la mía me tumbo en el sofá y me quedo dormida.
Lulú: ¿Por qué no quieres decir tu nombre?
Yo: No es de vital importancia.
Lulú: ¿No te gustaría conocer a gente nueva?
Al escuchar eso sonrío con ironía.
Yo: No quiero conocer a nadie más.
Lulú: ¿Por qué?
Yo: Porque no quiero.
Lulú: Pero a lo mejor si conoces a un chico, podría ser tu alma gemela.
Yo: ¿Alma gemela? Yo ya...
Me callo. ¿Se puedes saber que estás diciendo? Cambia de tema Mery.
Lulú: ¿Tu ya...?
Me quedo callada pensando en que decir.
Yo: Yo ya no creo en esas cosas. Es una completa tontería.
Lulú: Ah...
Bien Mery, bien hecho.
Lulú: Seguro que muchos te han pedido salir.
Oh sí... ¿cuántos han sido? Ah sí. NINGUNO.
Yo: Te equivocas. Anda, te acompaño a casa. Que quiero dormir.
La acompaño hasta su casa y al volver a la mía me tumbo en el sofá y me quedo dormida.
martes, 27 de agosto de 2013
27-8-13 Por la noche.
Son las 10:30 de la noche. Estoy cenando pizza, cuando alguien toca la puerta. Ni un minuto de tranquilidad, dios. Empieza a dar portazos. Abro la puerta y una niña entra rápidamente y se sienta en el sofá. Ya veo lo educada que es la gente. Me dice que la persigue un demonio. ¿Un demonio? Me dice que la acompañe hasta casa. No, si ahora voy a ser niñera y todo... yo solo quiero comer mi pizza en paz... En fin, le digo de ir. Cojo mi hacha y salimos a la calle. Noto algo raro en ella, pero prefiero no decir nada. Me dice que se llama Lulú. ¿Quién te ha preguntado? Porque yo no.
Lulú: Pensé que me tomarías por loca al decir que me persigue un demonio.
Yo: ¿Por loca? Los demonios existen. Ya me he cargado a algunos.
Lulú: ¿En serio? Entonces eres una heroína.
Yo: Esto.... no lo creo. Pero bueno.
Lulú: Los demonios son malos.
Yo: Lo sé.
Lulú: Todos lo son.
¿Habrá querido decir algo con eso? Esta niña es rara.
Yo: Todos no.
Lulú: ¿¡Qué?! Todos los demonios son malos.
Yo: Yo conozco a uno que es una especie de demonio y no es malo. Es más, es bueno.
Lulú: ¿Estás bromeando?
Yo: ¿Me ves con cara de bromear?
Lulú: Los demonios son unos mentirosos, te utilizan.
Yo: Él no es así.
Lulú: Eso dices ahora.
Esta niña me saca de mis casillas...
Yo: ¿Acaso no me escuchas? Te estoy diciendo que él no es así. Le conozco.
Lulú: Ya, seguro.
Yo: Niña, ¿estás sorda? te estoy diciendo que él no es así, no es un demonio "completo", por así decirlo.
Lulú: Ahhhhhh. Por cierto. ¿Cómo te llamas?
Yo: ¿Qué más te da saber mi nombre? ¿Dónde narices está tu casa?
Lulú: Está aquí mismo.
Yo: Pues ya está. Me largo.
Me giro para volver a casa cuando escucho algo de Lulú.
Lulú: Yo que tú no me fiaria de ese amigo tuyo. Los demonios mienten.
Me acerco a ella muy enfadada. DÉJAME IR A MI CASA Y COMER TRANQUILA.
Yo: Me sacas de quicio. Anda, cállate y entra a tu casa.
No me dice nada más y vuelvo a casa. Joder, por fin puedo comer tranquila sin que me molesten. Que noche más extraña.
Lulú: Pensé que me tomarías por loca al decir que me persigue un demonio.
Yo: ¿Por loca? Los demonios existen. Ya me he cargado a algunos.
Lulú: ¿En serio? Entonces eres una heroína.
Yo: Esto.... no lo creo. Pero bueno.
Lulú: Los demonios son malos.
Yo: Lo sé.
Lulú: Todos lo son.
¿Habrá querido decir algo con eso? Esta niña es rara.
Yo: Todos no.
Lulú: ¿¡Qué?! Todos los demonios son malos.
Yo: Yo conozco a uno que es una especie de demonio y no es malo. Es más, es bueno.
Lulú: ¿Estás bromeando?
Yo: ¿Me ves con cara de bromear?
Lulú: Los demonios son unos mentirosos, te utilizan.
Yo: Él no es así.
Lulú: Eso dices ahora.
Esta niña me saca de mis casillas...
Yo: ¿Acaso no me escuchas? Te estoy diciendo que él no es así. Le conozco.
Lulú: Ya, seguro.
Yo: Niña, ¿estás sorda? te estoy diciendo que él no es así, no es un demonio "completo", por así decirlo.
Lulú: Ahhhhhh. Por cierto. ¿Cómo te llamas?
Yo: ¿Qué más te da saber mi nombre? ¿Dónde narices está tu casa?
Lulú: Está aquí mismo.
Yo: Pues ya está. Me largo.
Me giro para volver a casa cuando escucho algo de Lulú.
Lulú: Yo que tú no me fiaria de ese amigo tuyo. Los demonios mienten.
Me acerco a ella muy enfadada. DÉJAME IR A MI CASA Y COMER TRANQUILA.
Yo: Me sacas de quicio. Anda, cállate y entra a tu casa.
No me dice nada más y vuelvo a casa. Joder, por fin puedo comer tranquila sin que me molesten. Que noche más extraña.
27-8-13
Me despierto. Veo que estoy en el suelo. Mio me lame las mejillas. Estoy congelada y me siento peor que ayer. Me levanto y me preparo el desayuno.
Me tinto el pelo de nuevo y toco un poco el piano. Como echaba de menos tocar el piano...
A la vez que toco el piano, Steve entra. Este ya no sabe como entrar educadamente.
Me dice que es hora de trabajar. Le digo que ya voy. Me visto y veo el dibujo "Siempre Juntos" a pesar de todo, Steve es un gran amigo, a veces. Le doy besitos a Mio y me voy a trabajar. Al andar en la calle me pareció ver a una chica que conocí hace tiempo. Era Claire, aunque seguramente ella ya no se acuerde de mí, eso paso hace ya.
Me tinto el pelo de nuevo y toco un poco el piano. Como echaba de menos tocar el piano...
A la vez que toco el piano, Steve entra. Este ya no sabe como entrar educadamente.
Me dice que es hora de trabajar. Le digo que ya voy. Me visto y veo el dibujo "Siempre Juntos" a pesar de todo, Steve es un gran amigo, a veces. Le doy besitos a Mio y me voy a trabajar. Al andar en la calle me pareció ver a una chica que conocí hace tiempo. Era Claire, aunque seguramente ella ya no se acuerde de mí, eso paso hace ya.
Vida Pasada: Parte 5 (En el manicomio)
Yo seguía gritando. El director me llevó a su despacho. No, no, no, no... este es mi fin... Steve, por que me has dejado sola. Empezé a llorar.
Director: Mery, sabes que no puedes salir de noche. Y por lo que veo dejastes escapar a una niña.
Yo no decía nada, estaba temblando. No dejaba de llorar. Steve, has roto tu promesa. ¿Por qué lo has echo?
Director: No llores Mery. Pero no puedo dejarte así después de lo que has echo. Te mereces un castigo. Lo siento mucho, pero así tiene que ser.
En un momento veo que se gira. Cojo unas tijeras que había en la mesa. El miedo me pudo. Le apuñalé en los ojos, escuchaba como gritaba. Luego le apuñalé por todas partes. Dios mío, he... matado a una persona...
(Es ahí cuando empezé a ser lo más gore posible)
Salgo corriendo hacia mi habitación, Steve no está. Me temo de lo peor, así que salgo a buscarle. Después de un rato veo que está en el baño. ¿¡QUÉ COÑO HACES EN EL BAÑO TÍO?! ¿TE IMPORTA MÁS HACER PIPÍ A QUE ME VIOLEN?
Le doy una bofetada.
Yo: ME HAS DEJADO SOLA.
Steve: No. Una enfermera me perseguía y me escondí. Nunca te dejaría sola, Mery.
Empiezo a llorar.
Yo: Pues no lo parece Steve.
Steve: Tranquila Mery, ya estoy aquí.
Me da un abrazo y ve que estoy llena de sangre.
Steve: Mery... ¿qué has echo?
No le respondo. De repente suena una alarma. Steve y yo corremos a nuestra habitación. Nos asomamos a ver que pasaba. Se llevaban el director. No había muerto. Joder. La próxima vez Mery, encárgate de hacerlo bien, y no a medias.
Me siento en la cama, abrazo al osito de peluche y sigo llorando. No paro de repetir que Charlie venga a buscarme. Cuando vuelva el director, estaré acabada. Steve se acerca a mí.
Steve: ¿Le has... matado?
Yo: Era él o era yo.
Steve: Creo que deberías cambiarte Mery, al menos limpiarte las manos. Las tienes llenas de sangre.
Yo: La sangre me da yuyu.
(Quien lo iba a decir... antes la sangre me daba yuyu y me mareaba al verla)
Steve: Ven. Vamos al baño y te limpias.
Yo: Me prometistes que siempre estaríamos juntos. A pesar de todo. Me has dejado sola.
Empiezo a llorar más. Steve me abraza.
Steve: No volverá a pasar. Lo prometo.
Yo: Más te vale.
Salimos de la habitación y vamos al baño. No sabeis lo que es ir al baño de los chicos. Huele fatal. Pero me tuve que aguantar. No podía limpiarme las manos, estaba paralizada, y encima algo mareada, así que Steve me limpia las manos. Creo que es la primera vez que lloro mucho.
Volvemos a la habitación. Estoy muy nerviosa. Por favor, que el director muera. Por favor, por favor... Charlie, por favor... ven a por mí... no quiero estar más aquí...
Director: Mery, sabes que no puedes salir de noche. Y por lo que veo dejastes escapar a una niña.
Yo no decía nada, estaba temblando. No dejaba de llorar. Steve, has roto tu promesa. ¿Por qué lo has echo?
Director: No llores Mery. Pero no puedo dejarte así después de lo que has echo. Te mereces un castigo. Lo siento mucho, pero así tiene que ser.
En un momento veo que se gira. Cojo unas tijeras que había en la mesa. El miedo me pudo. Le apuñalé en los ojos, escuchaba como gritaba. Luego le apuñalé por todas partes. Dios mío, he... matado a una persona...
(Es ahí cuando empezé a ser lo más gore posible)
Salgo corriendo hacia mi habitación, Steve no está. Me temo de lo peor, así que salgo a buscarle. Después de un rato veo que está en el baño. ¿¡QUÉ COÑO HACES EN EL BAÑO TÍO?! ¿TE IMPORTA MÁS HACER PIPÍ A QUE ME VIOLEN?
Le doy una bofetada.
Yo: ME HAS DEJADO SOLA.
Steve: No. Una enfermera me perseguía y me escondí. Nunca te dejaría sola, Mery.
Empiezo a llorar.
Yo: Pues no lo parece Steve.
Steve: Tranquila Mery, ya estoy aquí.
Me da un abrazo y ve que estoy llena de sangre.
Steve: Mery... ¿qué has echo?
No le respondo. De repente suena una alarma. Steve y yo corremos a nuestra habitación. Nos asomamos a ver que pasaba. Se llevaban el director. No había muerto. Joder. La próxima vez Mery, encárgate de hacerlo bien, y no a medias.
Me siento en la cama, abrazo al osito de peluche y sigo llorando. No paro de repetir que Charlie venga a buscarme. Cuando vuelva el director, estaré acabada. Steve se acerca a mí.
Steve: ¿Le has... matado?
Yo: Era él o era yo.
Steve: Creo que deberías cambiarte Mery, al menos limpiarte las manos. Las tienes llenas de sangre.
Yo: La sangre me da yuyu.
(Quien lo iba a decir... antes la sangre me daba yuyu y me mareaba al verla)
Steve: Ven. Vamos al baño y te limpias.
Yo: Me prometistes que siempre estaríamos juntos. A pesar de todo. Me has dejado sola.
Empiezo a llorar más. Steve me abraza.
Steve: No volverá a pasar. Lo prometo.
Yo: Más te vale.
Salimos de la habitación y vamos al baño. No sabeis lo que es ir al baño de los chicos. Huele fatal. Pero me tuve que aguantar. No podía limpiarme las manos, estaba paralizada, y encima algo mareada, así que Steve me limpia las manos. Creo que es la primera vez que lloro mucho.
Volvemos a la habitación. Estoy muy nerviosa. Por favor, que el director muera. Por favor, por favor... Charlie, por favor... ven a por mí... no quiero estar más aquí...
Vida Pasada: Parte 4 (En el manicomio)
Salimos al patio, seguía escondida detrás de Steve. No me hacía ilusión conocer a gente nueva. Ví que en el patio había columpios. Que manicomio más raro. No pasó nada interesante. Volvimos a nuestra habitación. Volvió a sonar el timbre, era hora de comer. Vamos al salón, acompañados de una enfermera. No sentamos y nos traen la comida. Lentejas. ¿¡Lentejas?! Odio las lentejas. Tuve que comer o si no me regañaban. Después de comer volvimos otra vez a nuestra habitación.
Eran las 12 de la noche, Steve estaba dormido, yo no podía dormir y me aburría demasiado, así que, cogí los lápices y dibujé en las paredes. Son las 3 de la mañana y seguía dibujando, ya me cansé, no sabía que hacer, así que le dibujé la cara a Steve. Luego, salí de la habitación con cuidado. Se que no debería, pero hay a veces que quiero estar sola. Voy a la entrada y veo que no hay nadie. La caja de juguetes sigue ahí. Con cuidado, cojo la caja y me empiezo a ver que hay. Los juguetes que habían no me gustaban. Hasta que ví un osito de peluche, no pude evitar llevármelo.
Vuelvo a mi habitación, Steve sigue dormido. Me tumbo en la cama.
Son las 5 de la mañana, yo estoy dormida, cuando de repente se escucha como una alarma
Yo: ¿Qué es lo pasa?
Steve: Alguien se ha escapado.
Al escuchar eso pensé en que si podría salir de este lugar. De repente se abre la puerta, una niña, entra y cierra la puerta rápidamente.
???: Por favor, necesito vuestra ayuda. Quiero escapar de aquí.
Steve: ¿Te das cuenta que si te pillan nos metes en un lío?
???: Ya pero... llevo aquí practicamente toda mi vida, quiero salir de este infierno.
Toda su vida... yo no quiero estar aquí para siempre...
Yo: Pues si tu no la ayudas, Steve, la ayudaré yo.
Steve: ¿¡Estás loca?!
Yo: No.
???: Muchas gracias...
Steve: Está bien... yo también te ayudaré.
Yo: ¿Cómo te llamas?
???: Me llamo Claire.
Yo: Muy bien Claire. Escóndete mientras Steve y yo pensamos en un plan.
Después de pensar un plan, la alarma dejó de sonar. A lo mejor creen que ya se fue del manicomio... eso puede ser un alivio. Salimos los tres de la habitación hacia la entrada. Quizás, esta sea también mi oportunidad de escapar. La puerta de la entrada está abierta, eso es mala señal, pueden que las enfermeras estén ahí... Acompañamos a Claire hasta la salida, que raro, ninguna enfermera, todo esto es muy raro. Claire consigue escapar. Al girarme, veo que Steve no está. Cobarde, me ha dejado sola. Vuelvo a mi habitación y veo al doctor. Mierda mierda mierda. Me coge del brazo y empiezo a gritar. ¿Este es... mi fin?
Eran las 12 de la noche, Steve estaba dormido, yo no podía dormir y me aburría demasiado, así que, cogí los lápices y dibujé en las paredes. Son las 3 de la mañana y seguía dibujando, ya me cansé, no sabía que hacer, así que le dibujé la cara a Steve. Luego, salí de la habitación con cuidado. Se que no debería, pero hay a veces que quiero estar sola. Voy a la entrada y veo que no hay nadie. La caja de juguetes sigue ahí. Con cuidado, cojo la caja y me empiezo a ver que hay. Los juguetes que habían no me gustaban. Hasta que ví un osito de peluche, no pude evitar llevármelo.
Vuelvo a mi habitación, Steve sigue dormido. Me tumbo en la cama.
Son las 5 de la mañana, yo estoy dormida, cuando de repente se escucha como una alarma
Yo: ¿Qué es lo pasa?
Steve: Alguien se ha escapado.
Al escuchar eso pensé en que si podría salir de este lugar. De repente se abre la puerta, una niña, entra y cierra la puerta rápidamente.
???: Por favor, necesito vuestra ayuda. Quiero escapar de aquí.
Steve: ¿Te das cuenta que si te pillan nos metes en un lío?
???: Ya pero... llevo aquí practicamente toda mi vida, quiero salir de este infierno.
Toda su vida... yo no quiero estar aquí para siempre...
Yo: Pues si tu no la ayudas, Steve, la ayudaré yo.
Steve: ¿¡Estás loca?!
Yo: No.
???: Muchas gracias...
Steve: Está bien... yo también te ayudaré.
Yo: ¿Cómo te llamas?
???: Me llamo Claire.
Yo: Muy bien Claire. Escóndete mientras Steve y yo pensamos en un plan.
Después de pensar un plan, la alarma dejó de sonar. A lo mejor creen que ya se fue del manicomio... eso puede ser un alivio. Salimos los tres de la habitación hacia la entrada. Quizás, esta sea también mi oportunidad de escapar. La puerta de la entrada está abierta, eso es mala señal, pueden que las enfermeras estén ahí... Acompañamos a Claire hasta la salida, que raro, ninguna enfermera, todo esto es muy raro. Claire consigue escapar. Al girarme, veo que Steve no está. Cobarde, me ha dejado sola. Vuelvo a mi habitación y veo al doctor. Mierda mierda mierda. Me coge del brazo y empiezo a gritar. ¿Este es... mi fin?
lunes, 26 de agosto de 2013
26-8-13
He vuelto de Sicilia, echaba de menos mi casa. Nada más al llegar he puesto una película de zombies, Guerra Mundial Z, soy una gran fan de los zombies.
Estoy viendo la película cuando de repente Steve toca la puerta. Llega y se sienta en el sofá así sin más.
Me ofrece chocolate y se queda a ver la película. Y en un momento, empiezo a pensar en Tom que ni me estoy enterando de la película. Steve se da cuenta y me da palmas en la mejilla para que baje de las nubes. Es bastante molesto que te lea la mente. Sobre todo si son cosas que no quieres que nadie sepa.
Al terminar de trabajar, vuelvo a casa y me siento en el sofá. Noto que tengo fiebre. Bien Mery, otra vez estás resfriada. Me tomo una pastilla y me duermo en el sofá.
Vida Pasada: Parte 3 (En el manicomio)
Al despertarme, veo a Steve jugar con las canicas. Al parecer las consiguió robando.
Yo: Oye Steve, ¿tú robas las cosas a las enfermeras?
Steve: ¿Robar? Oh no, solo les cojo las cosas prestadas, nada más.
Yo: Interesante... yo también quiero probar.
Y ahí es cuando empezé a robar...
Steve: ¿En serio? Pues salgamos.
Yo: ¿Se puede salir?
Steve se ríe durante 5 minutos.
Steve: Pues claro, siempre salgo cuando quiero. Aunque ya menos viendo que el director sale más a menudo.
Yo: ¿El director?
Steve: Sí. Es un pedófilo.
Yo: ¿Qué es un pedófilo?
Steve: ... pues es lo que hacen tus padres cuando están en la cama, pero con niños.
Yo: ¡Ah! Yo eso lo ví con mis padres.
Steve: ... mejor no pregunto. Pues verás, el director, siempre pilla a un niño del manicomio y pues eso... lo viola.
Yo: ¿¡Violarlo?! Steve... tengo miedo.
Steve: Tranquila yo te protejo.
Yo: ¿Tú?
Steve: Sí, y tu también me tienes que proteger. Si estamos juntos siempre, no nos pasará nada.
Yo: Vale. Entonces, siempre juntos.
Steve: Exacto.
Salimos de la habitación con cuidado, sin que nos viera nadie. Vamos a la entrada y vemos a una enfermera con un cajón de juguetes.
Steve: Vaya... si no se va no podemos hacer nada.
Yo: Yo tengo un plan.
Vuelvo a mi habitación, con cuidado de que no me vean y cojo una canica de Steve. Vuelvo donde antes y tiro la canica a otra habitación, haciendo que la enfermera vaya a ver que ruido es ese.
Steve: Vaya, al parecer eres lista.
Yo: Gracias.
Vamos corriendo a ver lo que hay en la caja. Veo que hay lápices de colores, los cojo. Vemos que la enfermera está volviendo así que volvemos a la habitación corriendo. Al llegar a la habitación cogemos los lápices y empezamos a dibujar en las paredes.
Yo: Esto de coger las cosas prestadas es divertido, Steve.
Suena como una especie de timbre. Era la señal de salir al patio. Guardo los lápices de colores y salimos al patio. Me escondo detrás de Steve.
Yo: Oye Steve, ¿tú robas las cosas a las enfermeras?
Steve: ¿Robar? Oh no, solo les cojo las cosas prestadas, nada más.
Yo: Interesante... yo también quiero probar.
Y ahí es cuando empezé a robar...
Steve: ¿En serio? Pues salgamos.
Yo: ¿Se puede salir?
Steve se ríe durante 5 minutos.
Steve: Pues claro, siempre salgo cuando quiero. Aunque ya menos viendo que el director sale más a menudo.
Yo: ¿El director?
Steve: Sí. Es un pedófilo.
Yo: ¿Qué es un pedófilo?
Steve: ... pues es lo que hacen tus padres cuando están en la cama, pero con niños.
Yo: ¡Ah! Yo eso lo ví con mis padres.
Steve: ... mejor no pregunto. Pues verás, el director, siempre pilla a un niño del manicomio y pues eso... lo viola.
Yo: ¿¡Violarlo?! Steve... tengo miedo.
Steve: Tranquila yo te protejo.
Yo: ¿Tú?
Steve: Sí, y tu también me tienes que proteger. Si estamos juntos siempre, no nos pasará nada.
Yo: Vale. Entonces, siempre juntos.
Steve: Exacto.
Salimos de la habitación con cuidado, sin que nos viera nadie. Vamos a la entrada y vemos a una enfermera con un cajón de juguetes.
Steve: Vaya... si no se va no podemos hacer nada.
Yo: Yo tengo un plan.
Vuelvo a mi habitación, con cuidado de que no me vean y cojo una canica de Steve. Vuelvo donde antes y tiro la canica a otra habitación, haciendo que la enfermera vaya a ver que ruido es ese.
Steve: Vaya, al parecer eres lista.
Yo: Gracias.
Vamos corriendo a ver lo que hay en la caja. Veo que hay lápices de colores, los cojo. Vemos que la enfermera está volviendo así que volvemos a la habitación corriendo. Al llegar a la habitación cogemos los lápices y empezamos a dibujar en las paredes.
Yo: Esto de coger las cosas prestadas es divertido, Steve.
Suena como una especie de timbre. Era la señal de salir al patio. Guardo los lápices de colores y salimos al patio. Me escondo detrás de Steve.
Vida Pasada: Parte 2 (En el manicomio)
Eran las 5 de la mañana, iba acompañada de un policía, el me hablaba diciendome que en ese sitio seré una persona normal. ¿Una persona normal? ¿Acaso no es divertido tener algo diferente a los demás? No le presté atención ninguna, estaba aterrada, aún no podía asimilar lo que había pasado.
Llegamos al manicomio, en la entrada, veo al director, me dió la impresión que sonreia cuando me vió, pero no presté atención. Después de unos minutos, una enfermera me acompañó hasta mi habitación, al llegar a ella, la enfermera abre la puerta, yo permanezco quieta, no quiero entrar, pero la enfermera me da un empujón para que entre, cierra la puerta. Veo que no estoy sola, hay un niño, se acerca a mí.
???: Hola.
No le digo nada, tenía miedo, apenas podía hablar, seguía sin asimilar que había pasado.
???: La gente normal suele decir hola.
Yo: Lo siento... hola.
¿En serio? ¿Cómo crees que debo sentirme? No estoy con ganas para saludar a nadie... veo que ese niño se acerca a mí, mira mis ojos.
???: Tienes unos ojos grandes.
Yo: Eres el primero que me lo dice...
???: Por cierto me llamo Steve.
Me quedo callada.
Steve: No eres muy habladora, ¿no?
Yo: Lo siento...
En ese momento pienso en lo del incendio, que mis padres han... muerto.
Steve: Lo siento por tus padres.
Me alarmo al escuchar eso... ¿ha leído mi... mente?
Yo: ¿Cómo sabes eso?
Steve: Leo la mente. Y duele mucho cuando lo haces.
Yo: ¿Tú... también?
Steve: Vaya, veo que no soy el único. Por cierto, ¿cómo te llamas, ojos grandes?
Yo: Pues está claro que ojos grandes no me llamo. Me llamo Mery.
Steve: Un placer Mery.
Yo: Lo mismo digo supongo...
En ese momento Steve me coge de la mano y hace que me sienta en la cama.
Steve: Te van a doler los pies si sigues de pie más rato.
Yo: Una cosa, ¿cuándo lees la mente te da un gran dolor de cabeza? Porque a mí me pasa eso cuando leo la mente de alguien.
Steve: Sí, a mí también. Vaya, veo que no soy el único distinto a los demás.
En ese momento pensé que Steve y yo éramos diferentes a las demás personas.
Steve: Mery, deberías dormir, es muy tarde.
Yo: Tienes razón...
En ese momento, me tumbo en la cama y me quedo mirando mi collar hasta quedarme dormida.
Llegamos al manicomio, en la entrada, veo al director, me dió la impresión que sonreia cuando me vió, pero no presté atención. Después de unos minutos, una enfermera me acompañó hasta mi habitación, al llegar a ella, la enfermera abre la puerta, yo permanezco quieta, no quiero entrar, pero la enfermera me da un empujón para que entre, cierra la puerta. Veo que no estoy sola, hay un niño, se acerca a mí.
???: Hola.
No le digo nada, tenía miedo, apenas podía hablar, seguía sin asimilar que había pasado.
???: La gente normal suele decir hola.
Yo: Lo siento... hola.
¿En serio? ¿Cómo crees que debo sentirme? No estoy con ganas para saludar a nadie... veo que ese niño se acerca a mí, mira mis ojos.
???: Tienes unos ojos grandes.
Yo: Eres el primero que me lo dice...
???: Por cierto me llamo Steve.
Me quedo callada.
Steve: No eres muy habladora, ¿no?
Yo: Lo siento...
En ese momento pienso en lo del incendio, que mis padres han... muerto.
Steve: Lo siento por tus padres.
Me alarmo al escuchar eso... ¿ha leído mi... mente?
Yo: ¿Cómo sabes eso?
Steve: Leo la mente. Y duele mucho cuando lo haces.
Yo: ¿Tú... también?
Steve: Vaya, veo que no soy el único. Por cierto, ¿cómo te llamas, ojos grandes?
Yo: Pues está claro que ojos grandes no me llamo. Me llamo Mery.
Steve: Un placer Mery.
Yo: Lo mismo digo supongo...
En ese momento Steve me coge de la mano y hace que me sienta en la cama.
Steve: Te van a doler los pies si sigues de pie más rato.
Yo: Una cosa, ¿cuándo lees la mente te da un gran dolor de cabeza? Porque a mí me pasa eso cuando leo la mente de alguien.
Steve: Sí, a mí también. Vaya, veo que no soy el único distinto a los demás.
En ese momento pensé que Steve y yo éramos diferentes a las demás personas.
Steve: Mery, deberías dormir, es muy tarde.
Yo: Tienes razón...
En ese momento, me tumbo en la cama y me quedo mirando mi collar hasta quedarme dormida.
Vida Pasada: Parte 1
Nací en 1998 en el 14 de enero, al nacer, mi madre nos llevó a mí y a Charlie a un orfanato. Charlie dice que era un horror. Estuvimos 2 años ahí hasta que nos adoptaron, Samanta y Dani, nuestros padres adoptivos.
A los 4 años me empezé a interesar por los insectos, siempre salía para coger un insecto y experimentar con ellos. Mi padre siempre me regañaba, y mi madre siempre intenta defenderme, y bueno a Charlie, más bien le importaba poco. Charlie siempre era una niña buena, estudiosa, amable y ayudaba a los demás.
El día que antes murieran mis padres adoptivos, fuí a la calle a buscar insectos, mi padre me empezó a buscar y cuando me encontró no dijo nada, solo me cogió del brazo y me llevó a casa. Empezó a regañarme de porque soy así, de ser tan diferente a Charlie, que debería ser como ella. "Los adoptados son un accidente, y tú eres uno" esas fueron sus últimas palabras.
Eran las 11:30 de la noche, yo estaba leyendo, me prohibieron salir, y no tenía nada mejor que hacer. Mis padres estaban durmiendo, Charlie había salido con unos amigos. Me dormí a las 12. Al cabo de unas horas, me despierto y huelo a humo, voy a avisar a mis padres adoptivos, veo que la puerta de su habitación está cerrada, intento abrirla, pero nada, no podía, así que salgo para pedir ayuda.
Nada más al salir de la casa, veo a la gente mirando. Llegan los bomberos intentando apagar el incendio. Al apagar el incendio, los bomberos miran a ver si mis padres adoptivos están vivos. Están muertos. Toda la gente empieza a acusarme de que están muertos por mi culpa. Todos pensaron en llevarme al manicomio por lo que hize. Me llevaron antes a comisaría discutiendo si llevarme a un manicomio era la opción correcta, ya que todo el mundo sabía lo que hacía con los insectos, me tomaron como una psicópata. Aquella misma noche me llevaron al manicomio.
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