Al despertarme, veo a Steve jugar con las canicas. Al parecer las consiguió robando.
Yo: Oye Steve, ¿tú robas las cosas a las enfermeras?
Steve: ¿Robar? Oh no, solo les cojo las cosas prestadas, nada más.
Yo: Interesante... yo también quiero probar.
Y ahí es cuando empezé a robar...
Steve: ¿En serio? Pues salgamos.
Yo: ¿Se puede salir?
Steve se ríe durante 5 minutos.
Steve: Pues claro, siempre salgo cuando quiero. Aunque ya menos viendo que el director sale más a menudo.
Yo: ¿El director?
Steve: Sí. Es un pedófilo.
Yo: ¿Qué es un pedófilo?
Steve: ... pues es lo que hacen tus padres cuando están en la cama, pero con niños.
Yo: ¡Ah! Yo eso lo ví con mis padres.
Steve: ... mejor no pregunto. Pues verás, el director, siempre pilla a un niño del manicomio y pues eso... lo viola.
Yo: ¿¡Violarlo?! Steve... tengo miedo.
Steve: Tranquila yo te protejo.
Yo: ¿Tú?
Steve: Sí, y tu también me tienes que proteger. Si estamos juntos siempre, no nos pasará nada.
Yo: Vale. Entonces, siempre juntos.
Steve: Exacto.
Salimos de la habitación con cuidado, sin que nos viera nadie. Vamos a la entrada y vemos a una enfermera con un cajón de juguetes.
Steve: Vaya... si no se va no podemos hacer nada.
Yo: Yo tengo un plan.
Vuelvo a mi habitación, con cuidado de que no me vean y cojo una canica de Steve. Vuelvo donde antes y tiro la canica a otra habitación, haciendo que la enfermera vaya a ver que ruido es ese.
Steve: Vaya, al parecer eres lista.
Yo: Gracias.
Vamos corriendo a ver lo que hay en la caja. Veo que hay lápices de colores, los cojo. Vemos que la enfermera está volviendo así que volvemos a la habitación corriendo. Al llegar a la habitación cogemos los lápices y empezamos a dibujar en las paredes.
Yo: Esto de coger las cosas prestadas es divertido, Steve.
Suena como una especie de timbre. Era la señal de salir al patio. Guardo los lápices de colores y salimos al patio. Me escondo detrás de Steve.
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