Eran las 5 de la mañana, iba acompañada de un policía, el me hablaba diciendome que en ese sitio seré una persona normal. ¿Una persona normal? ¿Acaso no es divertido tener algo diferente a los demás? No le presté atención ninguna, estaba aterrada, aún no podía asimilar lo que había pasado.
Llegamos al manicomio, en la entrada, veo al director, me dió la impresión que sonreia cuando me vió, pero no presté atención. Después de unos minutos, una enfermera me acompañó hasta mi habitación, al llegar a ella, la enfermera abre la puerta, yo permanezco quieta, no quiero entrar, pero la enfermera me da un empujón para que entre, cierra la puerta. Veo que no estoy sola, hay un niño, se acerca a mí.
???: Hola.
No le digo nada, tenía miedo, apenas podía hablar, seguía sin asimilar que había pasado.
???: La gente normal suele decir hola.
Yo: Lo siento... hola.
¿En serio? ¿Cómo crees que debo sentirme? No estoy con ganas para saludar a nadie... veo que ese niño se acerca a mí, mira mis ojos.
???: Tienes unos ojos grandes.
Yo: Eres el primero que me lo dice...
???: Por cierto me llamo Steve.
Me quedo callada.
Steve: No eres muy habladora, ¿no?
Yo: Lo siento...
En ese momento pienso en lo del incendio, que mis padres han... muerto.
Steve: Lo siento por tus padres.
Me alarmo al escuchar eso... ¿ha leído mi... mente?
Yo: ¿Cómo sabes eso?
Steve: Leo la mente. Y duele mucho cuando lo haces.
Yo: ¿Tú... también?
Steve: Vaya, veo que no soy el único. Por cierto, ¿cómo te llamas, ojos grandes?
Yo: Pues está claro que ojos grandes no me llamo. Me llamo Mery.
Steve: Un placer Mery.
Yo: Lo mismo digo supongo...
En ese momento Steve me coge de la mano y hace que me sienta en la cama.
Steve: Te van a doler los pies si sigues de pie más rato.
Yo: Una cosa, ¿cuándo lees la mente te da un gran dolor de cabeza? Porque a mí me pasa eso cuando leo la mente de alguien.
Steve: Sí, a mí también. Vaya, veo que no soy el único distinto a los demás.
En ese momento pensé que Steve y yo éramos diferentes a las demás personas.
Steve: Mery, deberías dormir, es muy tarde.
Yo: Tienes razón...
En ese momento, me tumbo en la cama y me quedo mirando mi collar hasta quedarme dormida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario