Son las cinco de la tarde y estoy jugando con mi hermana Ruth. Ella es encantadora, tiene un año más que yo. Tiene el pelo de un color marrón y rubio. Habitualmente siempre lleva un sombrero blanco cuando salimos. Ahora mismo estamos jugando con gusanos. Es divertido intentar parejar un gusano con un saltamontes. Nos gusta mucho cazar insectos.
Después de jugar volvemos a casa con una caja llena de gusanos. Ella me habla entusiasmada por mañana. Siempre en mi cumpleaños vamos a un sitio especial que solo nosotros dos conocemos.
Mis padres dicen que soy superdotado, que tengo más inteligencia de lo normal a un niño de mi edad. Pero, no es solo en mi inteligencia, también tengo una especie de poderes y... me da lástima que mi hermana no los tenga, si pudiera, les daría la mitad para que ella disfrutase también.
Estamos cenando ahora mismo, adoro los macarrones. Le pregunto a mi padrastro los regalos para mañana, y como siempre él me dice que espere, pero no puedo, soy un impaciente. Le leo la mente, vaya ¿otro libro? los libros están bien, pero por una vez me gustaría algo distinto.
Mi padre es un hombre muy serio en su trabajo, no sé cual es su trabajo, dice que ayuda a gente. Aunque el demuestre que es una persona algo seria, en realidad en el fondo tiene su corazón. Es como cualquier padre, protector, y eso me gusta. Espero que cuando crezca sea como él, y ayudar a mi hermana en todo lo posible.
Mi madre es pelirroja, es bastante guapa, entiendo que mi padrastro se casara con ella. Tuvo una aventura con un desconocido, pero al parecer se han reconciliado. ¿Qué cómo lo sé? Bueno... escucho ruidos... sus ojos son de color grises y es bastante amable. Hace todo lo posible por ayudarme a mí y a mi hermana. A veces creo que es un ángel.
Pasaron las horas, las once, ya estábamos todos acostados. Mis padres, en todos mis cumpleaños siempre, a las 4 dejan mis regalos al lado de mi cama. No podía dormir, la emoción se apoderaba de mí, porque aunque me regale mi padre un libro, falta el regalo de mi madre, y los regalos de mi madre son realmente geniales.
Son las cuatro y cinco, y mi madre ya ha colocado los regalos. Me levanto de la cama emocionado, pero antes voy a la cocina a picar algo. Al volver a mi cuarto, veo una sombra entrar en él, rápidamente me escondo en otra habitación. Me asomo y veo que la sombra misteriosa va al cuarto de mis padres. Seguramente era mi padrastro.
Por un momento juré escuchar un pequeño grito de mi madre. Seguro que estará jugando con mi padrastro. Volví a dormir.
Al levantarme, abrí los regalos felizmente. Después de varios minutos voy al cuarto de mis padres para agradecerselo. Pero, al girar el manillar... empiezo a sentir un gran frío en mi interior. Abro la puerta un poco, se ve todo oscuro. Empiezo a tener miedo y abro de golpe la puerta. Al ver lo que ví, todo la inocencia que tenía... desapareció.
Mi madre se hallaba degollada, y... no quiero entrar en detalles. De ese momento solo noté demasiado frío en mis mejillas, por lo que deduje que me puse pálido, más pálido que la nieve. Después de esto, sentí un ruido dentro de mi cabeza, y, luego... me desmayé.
Cuando me desperté, ví que tenía lágrimas en los ojos. Estaba en el sofá. Al levantarme, veo a mi padre hablar con unos policías. ¿Creen que ha sido él? Miro hacia mi derecha y veo a mi hermana, sentada en el sillón, con una mirada perdida, bastante pálida y con lágrimas en los ojos. Los policías me vieron despierto y me pidieron declaración. Nunca me había sentido tan mal. Sentí como si hubiera muerto.
Al pasar dos semanas, mi hermana y yo volvimos al colegio. En el recreo, todas sus amigas la apoyaban, mientras que a mí, yo me quedaba en la clase, solo. Quería llorar, pero no podía. Veía a mi hermana a través de la ventana y sentía envidia. No sé que es tener un amigo, siempre he estado solitario, siempre me han considerado el raro. Me tratan como si fuera... invisible.
Pasaron meses, y mi hermana cada vez se encerraba así misma, ya no salía. Yo quería ayudarla pero me veía como un inútil, no me atrevía a decirle de salir. Nuestro padrastro llegaba más tarde de lo normal del trabajo. Cada día mi hermana decía una teoría distinta de la muerte de mamá, y en todas decía que fue él. Yo me negaba, pero ella seguía.
Una vez, salí hacia el río. Estuve en silencio, hasta que sentí una gran rabia en mi interior. Empezé a gritar hasta quedarme sin aire en los pulmones. No paraba de llorar. Me sentía un gran inútil. No pude ayudarla. Murió en mi cumpleaños, y... ya no me atrevo a decirle a mi hermana algo. Me da miedo.
Pasaron dos meses más. Volvía del colegio cuando en el campo, ví a dos niñas, una con el cabello marrón oscuro y otra pelirroja. Al verlas, empecé a llorar, añoraba eso con mi hermana. Me escondí para escucharlas. Lo único que escuché fue "Mery, tienes solo dos años, deja ese repugnante bicho y vámonos". Después de eso, ellas dos se fueron. Me sequé las lágrimas y me dirijí a casa. Como de costumbre, mi padrastro estaba trabajando y mi hermana... hoy era el día de decirle a dar un paseo al menos. Fui a su cuarto a decírselo, pero, al abrir la puerta, ví un pequeño río de sangre viniendo hacia a mí. Levanté la vista del suelo y mi a mi hermana con las venas rajadas, fuí corriendo hacia ella. La abracé, no dejé de gritar su nombre hasta quedarme sin voz. Verla así mi mundo se derrumbó.
Por segunda vez, tuve que declarar. Pero hubo algo que no me cuadró. Sus cortes, hace horas que ví sus brazos y no lo tenía lleno de cortes. Me puse a pensar en las teorías de mi hermana y tuve miedo.
Cada vez estaba más distante de todo, con miedo a que yo fuera el siguiente. Cada día me escondía en mi habitación con miedo, hasta que, a los 9 años, mi casa se incendió.
Salí corriendo. Las cosas de mi hermana y mi madre... ahora son cenizas. Si tenía algo de corazón, creo que se ha roto por completo.
De la casa salía recortes de periódicos. Yo me quedé pálido mirando como el único recuerdo de mi hermana y mi madre se convertían en ceniza. Cuando los bomberos fueron, ví a mi lado uno de los recortes "El Dr Angus, el gran famoso psicólogo, habre su manicomio hoy" Angus... mi... padrastro.
Escuché una voz familiar "¡Ha sido él! ¡No podía con el peso de su familia que quería suicidarse de esa manera! ¡Es un suicida, debe de estar en el manicomio!" me giré y efectivamente, mi padrastro me acusó como suicida, pirómano y más cosas.
Me instaló en su nuevo manicomio. Cada semana veía a un niño nuevo. Los veía diferentes a los niños normales.
Han pasado dos años. Recién acabo de cumplir 9 años. He soportado gritos que ningún otro niño aguantaría. He tenido más de 20 compañeros de celdas, y todos hablaban de lo mismo, violación.
Escuché la puerta de mi habitación, era él. Yo le miraba con miedo, en que te has convertido, me decía a mi mismo. Empecé a llorar, cuando él me secaba las lágrimas diciendo "Te va a encantar tu regalo, una nueva compañera. Vendrá en unos minutos. Sé paciente". Cuando escuché eso sentí ganas de apuñalarle, matarle de la peor forma, pero seguí llorando.
Cuando se fue, me sequé las lágrimas y juré proteger a mi nueva compañera. En ese mismo día, juré venganza, por mi madre y por mi hermana.
Pasaron las horas y la puerta volvió a abrirse. Era una chica, seguramente de 4 años, o eso aparentaba, sus ojos no paraban de mirar la habitación aterrada. En ese momento, decidí dejar todo pasado y ayudarla. Al verla, volví a sentir ese gran frío en mi interior. Sentí que esa chica de cabello oscuro, era como yo en parte. Que teníamos la misma historia.