domingo, 10 de noviembre de 2013

Varios días después...

Son las 9 de la mañana y suena como alarma Way Too Far. Pobre despertador, le haré un entierro más tarde. 

Me levanto de la cama y tengo frío en las piernas. ¿Por qué...? Ah, no llevo pantalones. Pongo de música a Nirvana otra vez. ¿Qué disco pongo? Uhm... Nevermind por ejemplo. Bueno Mery... tú puedes preparar el desayuno.

*Después de 5 minutos...*

Vale, no lo he conseguido, y como consecuencia me he quemado la mano. Alguien toca la puerta. Bajo el volumen de la música y me abrocho la camisa. Abro la puerta y es Sam con... ¿Qué es eso? ¿Comida?

Sam: Quería pedirte perdón por lo ocurrido.
Yo: Oh... así que ahora te arrepientes -le da un portazo en todas las narices-.
Sam: -vuelve a tocar la puerta- Mery, por favor. Lo digo de verdad, no quería.
Yo: -resopla y abre la puerta- Que quieres.
Sam: No llevas... pantalones.
Yo: ¿Te molesta? Oh, ahora te pone mis tobillos, por favor, si la camisa parece un vestido. Encima de ligón pervertido. 
Sam: Tienes hasta ojeras y... ¿estás enferma?
Yo: He tenido pesadillas con lo que pasó. PESADILLAS.
Sam: -ríe- Anda, ven a mi casa y te preparo algo para que desayunes.
Yo: No necesito depender de nadie. Vete a tu casa y a mí me dejas en paz. 

Como siempre, Sam ni caso. Me coge de la mano y en un abrir y cerrar de ojos, me hallo al lado de la chimenea de su casa.

Yo: Cuando alguien te dice que no, es que no. Idiota.  
Sam: Deberías haberte puesto unos pantalones.
Yo: Joder, que no quiero. Además, la camisa me llega hasta más de las rodillas. 
Sam: -le da una taza de café- 
Yo: No quiero. -se dirige a la puerta-
Sam: ¿Te vas?
Yo: Sí. -abre la puerta- 
Sam: -le coge del brazo- Te lo ruego, no te vayas.
Yo: -le da una bofetada-  
Sam: Pensé... que al menos me querías. Un poquito al menos.
Yo: ¿Querer? ¿Qué es eso?
Sam: ¿Acaso... no has querido a alguien nunca? ¿Ni si quiera a tus padres?
Yo: -va a darle una bofetada pero Sam la detiene-
Sam: Vale, nunca he de mencionar eso.

Hay un profundo silencio durante 5 minutos, el sigue agarrando a mi brazo para que no me vaya. Joder, y encima me mira. De repente suelta mi brazo y aprovecho para irme.
Vuelvo a mi casa y veo una nota de Steve "Ven a casa de Yequi. Es sobre el trabajo".

No hay comentarios:

Publicar un comentario