Está nevando. Estoy en un parque y mirando el reloj. Luego dicen que son las mujeres que llegan tarde. El suelo está lleno de nieve.
Las nueve y cuarto. Joder, quince minutos de retraso.
Me voy al columpio y me monto de pie. Empiezo a columpiarme. Apenas se ve algo con la nieve, hay un poco de niebla también. Veo desde lejos una sombra, es Sam. Joder, por fin, quince minutos esperando.
Sam: Lo siento por tardar, creía que llegarías más tarde.
Yo: -se baja del columpio- Si crees que soy como las demás, olvídame.
Sam: -le ofrece la mano- ¿Paseamos un rato?
Yo: -se guarda las manos en los bolsillos- Para eso estoy aquí.
Estamos paseando, sin mencionar ninguna palabra. Me aburro a más no poder. Hasta un perro es más divertido que él.
Sam: ¿Cuál es tu historia, Mery?
Yo: ¿Mi... historia?
Sam: Todos tienen una.
Yo: Mi historia es... Soy de Marte, vivía con los marcianitos, hasta que un día, un hijo de su madre, atacó a Marte, y mi madre, para salvarme, me envió a este mundo inútil donde hay gente como tú de aburrida etc etc.
Sam: Me dijistes que tenías una hermana. ¿Por qué no vives con ella?
Yo: Pues porque Cha... digo Yequi, vive con un amigo mío y a mí no me aguantarían. No sé como me estás soportando. Porque sinceramente, ahora pienso que eres un aburrido, que no sabes divertir y que encima eres un tardón.
Sam no dice nada, simplemente sigue andando. Yo me quedo quieta, debería arrepentirme de lo que he dicho ¿no? Pero no me arrepiento de nada, solo he dicho lo que pienso.
Yo: -sigue quieta- ¿Te ha dolido lo qué he dicho?
Sam: Te soporto porque... me caes bien.
Yo: -ríe a carcajadas- Claro, seguro que es por eso. Eso le dices a todas para ligártelas ¿no?
Empiezo a tener más frío de lo normal. No me he traído mi bufanda y me arrepiento. Ni si quiera me he traído guantes y tengo las manos rojas. Escuece...
Sam sigue sin responder, se acerca a mí y me da su bufanda y sus guantes.
Yo: No lo necesito. Vas a pasar frío por mi culpa.
Sam: ¿Te importo? -alza una ceja-
Yo: No quiero que te resfríes y me eches las culpas a mí.
Sam: Pero entonces te resfriarás tú.
Yo: Que a mí me da igual, joder.
Sam: -le pone la bufanda- No seas tonta. -se dispone a ponerle los guantes-
Yo: -se aleja- ¿¡Tonta?! ¡Vuelve a llamarme eso y te mato! ¡Estúpido! -se va-
Sam: -la alcanza y le coge de la mano- No te vayas, por favor.
Yo: -quita la mano- No me toques. No me gusta el contacto físico. No quiero los guantes. Quédatelos tú.
Alzo la mano haciendo que la nieve entre contacto con mi mano:
Sam: Eres muy distante, por lo que veo.
Yo: De todo lo que llevo de mi vida, es... bah, no voy a contárselo a alguien como tú.
Sam: ¿Nunca te has sentido sola?
Yo: No estoy sola.
Sam: ¿De verdad? Vives sola, dices que no sabes el significado de la palabra amigos, tienes una hermana y ni vives con ella. Seguro que por fuera intentas hacer que eres fuerte y que no te importa nada, pero por dentro, nunca dejas de llorar porque te sientes sola y te sientes mal contigo misma por ser tan borde con los demás.
*Que zas en toda la boca te ha dado, Skeleton* Mente, no te metas, capulla. Ya tengo bastante con el corazón que no deja de hacer ruido.
Yo: Observas mal.
Sam: -se acerca más de la cuenta a Mery- ¿No estoy en lo cierto? -va a besarla-
Yo: -le pega una bofetada del siglo- ¿¡Qué se supones qué haces?! -le empuja separándola de ella- ¿Qué parte de no me gusta el contacto físico NO ENTIENDES?
Sam: -se le ha quedado una marca roja de la mano en su mejilla- No quería...
Me alejo más de Sam y salgo corriendo hacía mi casa. Humanos, todos iguales, me dan asco. Me doy cuenta que aún me faltan cosas para colocar en la casa, así que me dispongo a ello. Coloco el equipo de música a ver... que pongo... uhm... pondré Nirvana. Nirvana, sálvame y llévame a otro mundo.

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