viernes, 18 de octubre de 2013

16-10-13 / 17-10-13

Pues nada... ahora en mi casa vive Jeff the killer y Lulú. Lulú duerme en mi cama y Jeff en mi sofá. ¿Qué dónde duermo yo? En el suelo... nah, duermo en el sillón. Menos mal que solo se quedan temporalmente.

Son las once y media de la noche, estoy en la mesa. Hacía tiempo que no me tintaba el pelo, esta vez de rubia. Ultimamente no suelo beber demasiado, apenas me tinto el pelo y... duermo más de 8 horas, quizás del cansancio...
Bueno... estoy escribiendo en el diario... plan gore uhm.... esta vez estoy escribiendo como hacer mi propio Slenderman, pero... ag, estaría muerto, pero bueno, un plan gore es un plan gore. Se me cierran los ojos hasta quedarme dormida. 
Me despierto y veo que el diario está... mojado. La ultima vez que sueño con gore. Cojo el móvil. Las cuatro de la tarde... joder. Veo que estoy sola en casa, ni Lulú ni Jeff están. Bueno... saben cuidarse solitos.

Me visto y salgo a la calle. De lejos veo a Ana, una amiga de Sherlock. Veo que en su bolsillo tiene chuches, me pongo en plan adorable para que me las de. Lo consigo, estamos hablando cuando veo que ya no quedan más chuches. Récord. Solo han durado 10 minutos.
Le digo que quiero más, Ana me dice de ir a casa de Sherlock. En un principio dudo de ir pero... ¿por qué no? a Sherlock no le caigo mal... o eso creo. 

Vamos a casa de Sherlock. Todo igual, no ha cambiado nada. Hasta su querida calavera sigue ahí, y seguramente en su frigorífico tenga dedos o una cabeza. 
Veo que Sherlock no ha cambiado a lo que me lleva lo siguiente. ¿Habré cambiado? Sé que en mi actitud psicópata ha cambiado, casi siempre tengo esa actitud con Tom, no paro de sonrojarme y ponerme nerviosa. A veces temo que se harte de que siempre esté así, pero es algo que no puedo controlar. Al igual que mi corazón. Estúpido e inútil corazón, no paras de hacer ruido, siempre me molestas.

Me haría gracia que un día Sherlock investigara mis casos, ah no, espera, que yo no tengo huella alguna. Sí, lo sé, el chiste más pésimo que hay en el mundo. Pero... no he de subestimar a Sherlock, si él investigara mis asesinatos, tarde o temprano daría conmigo. Lo sé. Los buenos psicópatas no dejan huella de sus obras de arte.

Ana dice de hacer algo, cojo mi cuaderno y le digo de buscar a algún caso, al parecer, Sherlock también quiere. Uhm... como en los viejos tiempos.

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