Estoy caminando hasta llegar al parque abandonado con mi querida y amada hacha. Veo un cuaderno en el suelo. "Death note" pobrecillo el que haya perdido su réplica de death note.... la cojeré prestada, me digo a mí misma son una sonrisa.
Me siento en el balancín, mirando el cuaderno, es idéntico, una réplica bastante buena. En un instante veo algo delante mía. ¿Un shinigami? ¿Que debería hacer? ¿Huir? Ya, eso lo haría una persona normal.
Yo: Pensé que los shinigami no existían.
Shinigami: No veo tu esperanza de vida. No eres humana.
Yo: Por favor, no me compares con esas criaturas que se creen mejores a todo. ¿Se te perdió el cuaderno? -dije con una sonrisa algo pícara-
Shinigami: -frunce el ceño- No soy tan estúpido como crees. -enseña su death note- Como puedes ver, tengo otra.
Yo: ¿Y se supone que ahora me sigues?
Shinigami: Sí. Me aburría en el mundo de los shinigami, quería diversión en el mundo de los humanos.
Yo: Pues siento decepcionarte, pero... no voy a usar la death note para matar a gente.
Shinigami: ¿Por qué no?
Yo: Matar siempre de la misma forma me resulta aburrido.
Shinigami: Que gran ironía, siendo lo que eres, asesinas gente.
Me levanto del balancín, me acerco al shinigami. Me siento como un hobbit ahora mismo. O quizás lo sea.
Yo: Bien. Me quedaré con el cuaderno. Será divertido, ya tengo sitio para poner mis ideas gores.
Shinigami: Si escribes el nombre de alguien en el cuaderno, morirá de un infarto.
Yo: No me des la lata con eso. No soy tonta. Aunque pensándolo bien... -agarro mi hacha- podría matarte aquí mismo y tener dos cuadernos. Dos pájaros de un tiro.
Shinigami: No puedes matarme con un hacha.
Yo: ¿Crees que esta es un hacha cualquiera? -bajo la mirada con una sonrisa- Si fuera un hacha normal, no la tendría.
Shinigami: ¿Quieres decir...?
Yo: Esto mata a humanos como no-humanos. Si no te lo crees, puedes comprobarlo rozando un dedo con el filo de la hacha. Adelante.
Shinigami: -hace lo que Mery le acaba de decir, siente algo de dolor- ¿Cómo has conseguido eso?
Yo: Eso no importa. Bien, escúchame. Donde esté el cuaderno tu estarás, da igual donde esté yo. Ni se te ocurra tocar nada mientras tenga visita en casa. ¿Me entiendes? Y cuando te pida de acompañarme, lo haces. Y... por cierto...
Saco de la nada una manzana. ¿Que de dónde? Quizás sea maga... no, es broma. Le doy la manzana al shinigami.
Yo: Espero que te gusten las manzanas. Venga, ahora, vayamos a casa. No quiero arriesgarme que me vea alguien hablar "sola".
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