Era el 12 de diciembre. Las cinco y media de la tarde, yo estaba fuera, como era de esperar, en un campo, mirando el cielo. Realmente, adoraba estos momentos, estar sola en el campo sentada mirando el cielo como anochecía. Ya eran las 7, estaba a punto de levantarme para irme cuando de repente veo una amapola frente mía, estaba alguien conmigo. Era un señor de unos 30 años aproximadamente (si, 30 claaaaro). Veo que me da la amapola con una dulce sonrisa y se sienta a mi lado.
Yo: ¿Por qué me da esta amapola, señor?
???: Sé que te gustan.
Yo: ¿Acaso me conoce?
???: Sí. Quédate la amapola como un regalo.
Yo: ¿Un... regalo?
???: Eres muy bonita, como tu madre.
Yo: ¿Conoce a mi madre?
???: Sí.
Yo: ¿Quién es usted?
???: Si te lo dijera, lo negarías.
Yo: Nadie de mi familia sabe que me gusta las amapolas. ¿Se lo dijo ella que me gustaba las amapolas?
???: La última vez que ella te vió, eras un bebé.
Yo: Entonces... ¿cómo...?
???: Eso no importa, señorita. Ya son las 8 y deberías volver a tu casa.
Yo: S-sí...
???: Hoy es tu día de suerte, vas a tener otro regalo más.
En ese momento me dió un collar, de colgante tenía un ángel, un gato y un corazón.
Yo: No sé si debería aceptarlo... A demás, no me ha dicho quien es.
???: Está bien. Te lo diré. Pero a escrito. Me arriesgo mucho estar aquí.
Yo: ¿Qué quiere decir con eso? ¿Le persigue alguien?
???: No, pero tenemos prohibido estar aquí sin permiso.
Yo: No... entiendo nada.
Él no dijo nada, simplemente cogió un trozo de papel y escribió algo. Antes de darme el papel, me puso el collar.
???: Te queda bien. Llévalo siempre y piensa en mí. Estaré contigo en todo momento.
Yo: ¿Qué...?
En ese momento me da la nota y la leo en voz alta. Un ángel. ¿Un ángel? Le iba a preguntar si esto se trataba de una broma, pero... ya no estaba ahí, es como si hubiera desaparecido. Miro el collar y pienso 'tal vez sea un ángel, y eso explique el colgante de un ángel, pero... ¿qué tiene que ver un gato y un corazón?' Después de pensar un rato me digo a mi misma ¿y si es... mi padre?
Al pensar en eso, empezé a sonreír y no dejaba de mirar la amapola que me dió.
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