jueves, 12 de septiembre de 2013

12-9-13

Ya estoy en donde vivía antes. Por suerte, nadie me ha reconocido. Decido visitar a Will para ver como está, para mi sorpresa, la casa de Will está abandonada. Mejor, ya sé donde descansar. Entro en la casa, veo que los muebles están aquí, aunque se nota que ya nadie vive aquí desde hace unos meses '¿le habrá pasado algo a Will o simplemente se ha ido de viaje?'. 

Las 5 de la tarde. Mio y yo salimos a comprar algo de comer, volvemos a la casa de Will. Mio se queda dormido. Después de un rato, decido inspeccionar la casa. Subo al piso de arriba y veo en la pared fotos de Will y de su familia. No puedo evitar sentir envidia, hasta siento ganas de querer llorar. Entro a la bodega y veo que hay vino. '¿Y si... hecho un trago?' Nah, no hay ron, que lástima. Entro al cuarto de Will. Encima de su escritorio veo una nota. La leo y me doy cuenta que habla del día que Yequi, Steve y yo nos quedamos varios días en su casa. Como no, a mí me menciona con 'La amante de los bichos' ya le vale, me molesta que me llame así. Veo que hay otra carta, es... ¿una carta de amor? Para Yequi supongo. No la leo, paso de cursiladas. Abro su armario. No hay nada, solo una caja. Abro la caja y veo que hay una cámara con cintas de vídeo. Recuerdos, tal vez. Inspecciono la cámara y veo que hay fotos. Las fotos son de paisajes y hay una foto en la que sale Yequi, Steve, él y yo de aquel día. Salgo de la habitación de Will y voy a la habitación de sus padres. Abro su armario y encuentro solo una nota. Al terminar de leer la nota siento que no debí de haberlo hecho. Algo me dice que su madre es un poquito infiel. Inspecciono más en su cuarto y veo fotos de ellos dos juntos. Vuelvo a donde está Mio. Se ha despertado. Veo que son las 9 de la noche y le digo de ir a mi antigua casa.

Estamos yendo a mi antigua casa. Cuando veo una silueta de un hombre. Me escondo detrás de un árbol y me fijo en quien es. Matías. Matías era el que me cuidaba cuando mis padres trabajaban. Veo que en los restos de madera quemados, en una zona, hay un montón de flores. Ni tuvieron el valor de coger los restos de sus cuerpos y enterrarlos como es debido. Matías siempre ha sido fiel a mis padres adoptivos, ha cuidado de mí como si fuera su propia hija. Tengo miedo de aparecer por si me reconoce y que me culpe del incendio, aunque dificilmente creo que me reconozca teniendo el color del pelo cambiado. Toda la gente de aquí me reconoce por el color de mi pelo, menos mal que me tinté de pelirroja. Escucho a Matías hablar. Yo sigo en el árbol escuchando lo que dice. Me siento deprimida, más de la cuenta. Nunca he llorado de emoción, esta es la primera vez que lo hago. Lo que está diciendo Matías me llega al corazón. Bajo la mirada para que Mio no vea que derramo lágrimas.  
"No llores delante de nadie Mery, entonces verán que pareces débil y no lo eres. Tú eres fuerte" me digo a mí misma.


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